25 enero, 2009

Los odiadores...

Es innegable que la convivencia familiar y social genera situaciones conflictivas de todo tipo.
Desde niños comienza nuestra etapa de socialización y adaptación a la convivencia con participación y respeto.
Pero, la estrecha vinculación de los seres humanos, el participar del ejercicio del poder familiar , social o político lleva o genera roces , generalmente, que el sentido común , y la educación intentan diluir.
Sin embargo estas situaciones tan particulares subyacen y, a veces, se ponen en superficie y derivan en inconvenientes muchas veces insalvables para la armonía familiar o social.
Comienzan a hacerse mas ásperas las disputas por el poder, aparece el espíritu hegemónico , las vanidades y el empecinamiento.
Este empecinamiento prevalece sobre el diálogo y la pacificación.
No ceder en nuestras conviccciones, parece ser el detonante.
Y allí, a nuestro compañero, colaborador o adversario ,empezamos a percibirlo como a nuestro enemigo.
Matrimonios, instituciones y hasta gobiernos fracasan por esta obstinación y falta de diálogo sincero, donde se admitan todas las opiniones y se las respete.
Comprender que no somos dueños de la verdad...
Ya el destacado historiador Paul Johnson se había referido a este tipo de personajes dándole el nombre de "haters", que significaría "odiadores".
El odiador, a diferencia del conciliador, busca someter a su rival (sea el cónyuge, un gerente, o una estructura política ).
No sólo superarlo en su argumentación, sino doblegarlo psicológicamente, y ponerlo de rodillas...
Ganar la disputa a cualquier precio, humillarlo y sentirse triunfador...
Su orgullo y su necesidad de no perder ninguna batalla, y el ensañamiento con quien, de buena fé lo ha desafiado, lo lleva a este camino sin retorno...
En su empecinamiento y obsecación, el "odiador", no admite diálogos ni discrepancias.
Finalmente la obsesión por mantener su posición lo lleva inexorablemente al fracaso, tarde o temprano.
Reflexionemos y tomemos conciencia que esta situación, tan traumática, es bastante mas común de lo que pensamos...
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Rodolfo
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"Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga."
Victor Hugo

03 enero, 2009

Idolos


Seguimos tendencias o modas supuestamente virtuiosas, simplemente soteniendo los dichos o investigaciones de otros...
Creamos arquetipos, ídolos y próceres y los potenciamos con todos argumentos prestados o copiados.
Nada de rigor en la investigación histórica.Alguien que se destacó en alguna disciplina no tiene porque ser un virtuoso de todas...
Tenemos innumerable ejemplos a lo largo de la historia...
Paul Johnson, en su obra "Intelectuales" explica como occidente ha sacralizado individuos perfectamente normales, como "Santos", "genios Militares" o "artistas sublimes".
Se crea un arquetipo intelectual y revolucionario , se lo ensalza y se lo ofrece a la gente, que a su vez adhiere fervientemente a sus actos o dichos otorgándoles el carácter de guía espiritual o gurú.
Su conducta es siempre virtuosa. Sus frases algo originales :"Máximas".
No tienen defectos...
Aquí es donde Johnson desmenuza a muchos de estos "intelectuales" desde sus lados débiles: Marx un soberbio , Sartre casi tan ruin como "la nausea" de que hablaba, y tantos mas...
Es que a veces no coinciden la prédica con la conducta personal, el espíritu y las pasiones...
Tenemos cientos de ídolos de barro que no pueden soportar la rigurosidad de un archivo, o una investigación histórica.
Es que tenemos tanta necesidad de ellos ?
Como el bíblico episodio del becerro de oro ,hoy repetimos lo mismo, y no solamente por el avance de la idolatría, sino por crear ídolos de barro.
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Rodolfo